Guinea Ecuatorial en el corazón

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EL MIEDO DEL DICTADOR OBIANG NGUEMA A LA LEY Y A LA JUSTICIA HACE INVIABLE EL PAÍS.

Por Severo-Matías MOTO NSA

*La ausencia de Ley y de Justicia, hace de ese país africano, una peligrosa “broma” de la que se aprovechan los extranjeros espabilados…

*Abandonar la colonia, las Provincias y la Autonomía, significó abrazarse a la “ley de la selva”, a la violencia, y a no tomar nada en serio.

*A Guinea Ecuatorial van los “listos” que huyen de la Ley y la Justicia en sus países…

 

LAS GRANDES ILUSIONES PERDIDAS

En aquellos 5 años en que “La Guinea Española”, desprendiéndose lenta y profundamente de la atadura colonial pura y dura, pasó a funcionar como dos Provincias Españolas de Ultramar (Fernando Poó y Rio Muni), ese rincón africano marcado, doscientos años antes, por el calor y compañía de la España colonial, empezó, en serio, el camino de la preparación cultural e intelectual, deambulando por los caminos abiertos hacia España,  no solo para los negros “emancipados plenos, con derecho a metrópoli” sino, especialmente a los estudiantes que destacaban y sacaban buenas notas o acababan dignamente sus estudios en los Colegios, Institutos y centros de enseñanza…

Luego, saltamos al sistema autonómico. Cuatro años (dicen que estaba pensado para, al menos, 10 años) de Autonomía. Un periodo de solo cuatro años en el que el pueblo de Guinea Ecuatorial, por una parte, los llamados “mayores” aseguraban trabajar la política para “preparar el futuro de los jóvenes” … Nosotros, los jóvenes, cerrada y despiadadamente críticos, más por las costumbres y usos morales y éticos de los mayores, que por actividad política (que se nos prohibía…) de cara a la independencia. Los jóvenes teníamos nuestras ilusiones ciegamente centradas en ser importantes y decisivos cuando llegara la independencia de “La Guinea Española”. Estudiar, aprobar e ir a España (becado) y hacerse con una carrera, era una lucha, la gran competición limpia, libre y fascinante de la juventud guineana. Buenas notas y beca para “ir a España; a ser alguien; para luego, hacer algo, en Guinea Ecuatorial.

LA INDEPENDENCIA DEJÓ ATRÁS LA LEY, LA JUSTICIA Y LOS VALORES CULTURALES

Cuando llega la independencia, un buen plantel de profesionales de todas las áreas de la administración y de otros campos, habían vuelto de sus estudios, de España, y habían llegado a Guinea a reforzar y ampliar el elenco de valores que, en conjunción con los españoles, en diferentes campos constituían el acervo humano, cultural, intelectual y profesional que daba sostén y cobertura a la pujanza que Guinea Ecuatorial exhibía, en todos los campos, ante los países del entorno.

Hasta aquí, la vida en “La Guinea Española” había funcionado enmarcada por el entorno serio, razonable y razonado de la LEY y la JUSTICIA (¿colonial, provincial, autonómica?) No sabría poner calificativos a la Ley y a la Justicia. O lo son, o no lo son. Lo absolutamente cierto y constatado es que al abandonar Guinea Ecuatorial el apelativo de “La Guinea Española”, y entrar en la independencia, con el nombre de “Guinea Ecuatorial” dos hechos claves y contundentes vinieron a definir dicha independencia: Independizarse significaba acabar con la LEY y la JUSTICIA. Ser independiente significaba prescindir de los valores humanos, intelectuales, culturales, profesionales y de civilidad que España había inoculado en la sociedad guineana. Liderados por Macías Nguema, con el especial soporte militar de Obiang Nguema, vimos y vivimos cómo la única LEY y la JUSTICIA que se aplicaba en Guinea Ecuatorial era, y siguen siendo las que emanaban de la voluntad, talante y el buen o mal humor de Macías y su Jefe de cárceles, Obiang, en cada momento de su vida.

Cincuenta y un años de independencia (12 de octubre de 1968-2019) pueden considerarse utilizados exclusivamente por los dictadores Macías y Obiang Nguema, no solo para despreciar la Ley y la Justicia (Constitución) o para borrar del territorio patrio guineo, los grandes valores humanos e intelectuales que hicieron de Guinea Ecuatorial un país puntal en África; sino, hacer todo eso, a golpe de detenciones, encarcelamientos, tortura y asesinatos, como fórmula expeditiva de gobierno y poder, y de paso, una manera rápida de hacerse obedecer y respetar. En el fondo, con la independencia, en manos de Macías Nguema y Obiang Nguema, volvió el sistema colonial de gobierno que ya viene durando 51 años.

Tanto Macías Nguema, como Obiang Nguema sabían que, al pueblo guineano, curtido y educado en el respeto a la Ley y la Justicia, formado y preparado; culto y acicalado en las buenas costumbres (Iglesia y Enseñanza) solo se le podía gobernar al estilo colonial a golpe de porrazos, detenciones, encarcelamientos torturas, asesinatos. Era mucho pueblo culto y muy hecho para ser gobernado por un Macías irascible y bruto y un Obiang Nguema que solo conocía y domina muy bien el modo militar-colonial de trato a la gente.

NGOLO AYOP: Lugar de despiece de valores humanos e intelectuales guineos.

Un documento elaborado y suscrito por la élite intelectual guineana, tan pronto como la potencia colonial nos “prometiera la independencia “…hasta las narices”, e hizo que ganara Macías, las primeras elecciones, “para que escarmentéis” … en dicho documento se negaban rotundamente, la élite, a ser gobernado por un individuo como Macías que odiaba al mundo intelectual guineo y se le conocía como «el loco». Ese documento, desgraciadamente, usado por un mediocre Maestro de Escuela, como instrumento de traición al resto de firmantes, fue entregado a Macías Nguema. Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, Jefe de cárceles de Guinea Ecuatorial, fue encargado de detener, uno a uno, por orden de lista, a los firmantes del documento y recluirlos en la sala más grande de la “Cárcel Modelo” de Bata (gemela de la de Black Beach, de Malabo) Pasados los años, los intelectuales guineos se rebelaron y amagaron con escaparse de la cárcel. Denunciados y pillados mientras todavía intentaban cavar un agujero en la pared del penal, un gran número de ellos fue acribillado a balazos allí mismo; el resto fue conducido al tribunal, con la amenazante y falsa promesa de que serían indultados, si se confesaban y se auto inculpaban de haber intentado un golpe de estado contra Macías. Así lo cumplieron, bisoños, engañados e inocentes. Y fueron masacrados,  también a balazos, en las ejecuciones oficiales del tristemente famoso “NGOLÓ AYOP”. Todo un hachazo, casi global, bajo el que cayeron decenas de administrativos, maestros, funcionarios de calidad, profesionales, valores de civilidad y de prestigio social, la intelectualidad guineo ecuatoriana en general. Para desgracia de Guinea Ecuatorial, aún quedan -perdidos en el exilio, escondidos en la mudez del silencio y humillados en las redes de gobierno de la dictadura- valores intelectuales de peso político, en la oposición o no, que siguen siendo el objetivo irrenunciable de eliminación para un presidente que afirma, una y otra vez: “Yo sé que no he estudiado mucho; pero que nadie piense que ha estudiado”.

MACRO JUICIOS, bajo dictado directo del dictador de normas, Obiang Nguema. (Suena a cacofonía?) 

Obiang Nguema aseguró y asegura: “¡Presumo de ser un dictador; porque dictador en sinónimo de dictar normas!”. Suena a pueril, como en tantas otras declaraciones, en todo un Presidente. Pero es triste y peligrosamente cierto.

Recientemente se ha celebrado en Bata, segunda capital de Guinea Ecuatorial un llamado “macro” juicio, en el que un largo centenar de guineanos, incluidos extranjeros, se han sometido a un juicio por un –dicen, como siempre- “intento de golpe de estado…” Circula un informe de un prestigioso organismo jurídico internacional cuyo observador “se coló” en las sesiones y que deja este juicio como un erizo, cargado de hirientes púas cuyos pinchos hieren de muerte a todo el tribunal. No parece que el observador oculto, estuviera hasta el pronunciamiento de las sentencias. Destacó entre otros disparates y falsedades, algo tan común y corriente como el hecho de que el presidente Obiang Nguema Mbasogo, desde su palacio presidencial, sigue siempre muy de cerca los múltiples macro juicios por “intentos” de golpe de estado. Tan de cerca los sigue, que siempre tiene sentado a las espaldas del Juez a un ayudante con el teléfono pegado al oído para informar al Jefe de Estado de la marcha del proceso, y para recibir las instrucciones del presidente y trasladarlas inmediatamente al Juez ¿A que suena a broma?

Otra costumbre, cada vez más normal y recurrente, es que, a la hora de pronunciarse las sentencias, siempre aparecen para sorpresa de los propios jueces marionetas, nombres de personas que ni han sido acusadas, ni han sido detenidas, ni han sido llamadas a declarar ni han sido juzgadas, ni han aparecido por la sale del tribunal; pero aparecen en la lista de acusados y condenados a las penas máximas. No deja de ser igualmente sorprendente que las personas, así incluidas en la lista de condenados, o se hallan exiliadas o están de viaje. Una de las formas muy inteligentes y expeditivas de evitar su retorno, en libertad, a Guinea Ecuatorial. 

Una mínima observación atenta del papel que juega la LEY y la JUSTICIA o los valores humanos culturales y profesionales en Guinea Ecuatorial, se constata que, son, primero y de forma escandalosa, los Jefes de estado -Macías Nguema y Obiang Nguema, los que hacen del desprecio de la ley y la justicia y de los valores humanos y de civilidad, su fuerza y poder. Por obligación o por simple comodidad; quizás incluso por “seguridad personal” el resto del país lleva 50 años esperando y aguantando o imitando al jefe del Estado, de cuya voluntad nacen la ley y la justicia contra el pueblo de Guinea Ecuatorial.

Alguien cree, y con verdad, que 50 años son tiempo sobrado para que la costumbre de la falta de ley y de justicia, de desprecio y huida de los valores, propalada e institucionalizada por los jefes de estado, y que ello se ha inoculado en el ADN del poder y de los que de ese poder se benefician, no es fácil, desde el propio tuétano de ese poder, dar el necesario, duro y decisivo viraje hacia el respeto a la ley a la justicia y a la ponderación y utilización de los  valores tanto tiempo obviados y sin los cuales, ni Guinea Ecuatorial ni país alguno puede preciarse de ser serio.

“SI LLEGA SEVERO MOTO NSA, gana las elecciones y gobierna el país…(?)

50 años después de tanto desorden, con dos presidentes dando lecciones de cómo prescindir de la ley y de la justicia, el efecto ha sido tan demoledor que se oye, con estremecedora frecuencia, de las voces de los ladronzuelos que atestan, hoy, Guinea Ecuatorial, gritar con furia y desesperación

 

  • “¡Si llega Severo Moto Nsa, gana las elecciones, porque le vamos a votar; pero si impone la Ley y la Justicia, ya no vamos a poder robar, matar y hacer lo que nos dé la gana, como ahora…”