Descubierta una plantación de «Marihuana» en la localidad de Pepino

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Agentes de la Policía Nacional de la Comisaría de Talavera de la Reina han desmantelado en la cercana localidad de Pepino (Toledo) una plantación de marihuana oculta en el sótano de una vivienda unifamiliar y que estaba compuesta por 1.720 plantas de cannabis.

Cada vez son más los que se dedican a este arriesgado negocio de traficar con drogas como la “maría”. En los últimos años estamos asistiendo a operaciones policiales muy contundentes contra este tipo de producción de drogas. La policía no solo se encarga de localizar y desbaratar los planes de organizaciones que trafican con estas sustancias que vienen de países como Colombia, Oriente Medio o el sudeste asiático. Hemos conocido intervenciones policiales contra laboratorios clandestinos donde se trasforman drogas e incluso donde se fabrican. Algunos de los narcóticos que se ponen en el mercado son especialmente peligrosos y encima, van dirigidos a un sector de la población muy joven que pueden sufrir consecuencias irreversibles o de compleja solución.

En la provincia de Toledo la policía y la Guardia Civil han incrementado la presión sobre estos grupos que comercian con drogas. De un tiempo a esta parte, se han detenido a personas que traficaban o que tenían plantaciones intensivas en zonas alejadas de los núcleos urbanos, fincas o naves industriales. La colaboración ciudadana es importantísima en este tipo de operaciones.

El negocio de la droga suele ser muy atractivo para personas que quieren hacer dinero lo más rápidamente posible. Las inversiones no son grandes y los beneficios suelen ser bastante abultados pues todo el proceso es clandestino y no está sujeto a ninguna norma que garantice la calidad, pague impuestos o genere empleos de acuerdo con la ley.

La plantación descubierta en la localidad de Pepino (Toledo) estaba escondida en un sótano y contaba con toda la tecnología necesaria para conseguir un alto rendimiento del cultivo.

Cuando la policía intervino fueron detenidas cuatro personas. Una, al parecer, era el encargado de vigilar el lugar y los otros debían de ser miembros de la banda de traficantes a los que se les requisó dinero que llevaban encima, uno de ellos cerca de dos mil euros y otro más de quinientos.